6 de Julio, 2020
La columna destaca que, aunque la atención estatal se centra en el COVID-19, la crisis del agua en Chile es estructural y visible desde hace años, con regiones bajo alto estrés hídrico y casi un millón de personas sin acceso continuo a agua potable. La sequía debe ser abordada como parte de la “nueva normalidad” hídrica, con medidas planificadas, adaptativas y sostenibles a corto, mediano y largo plazo. Además, la gestión del agua es un asunto de salud pública que requiere un enfoque proactivo, más allá de soluciones reactivas o emergencias temporales.
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