
Seguridad hídrica para Chile
Planificación y gestión de riesgos: Es fundamental desarrollar planes hidrológicos a nivel nacional y de cuenca que integren la gestión de riesgos, ya que estos instrumentos permiten coordinar acciones, asignar recursos de manera eficiente y garantizar una visión de largo plazo para la sostenibilidad del sistema hídrico. Con ello, es posible anticipar y enfrentar sequías, inundaciones y contaminación, riesgos que inciden directamente en la seguridad hídrica, la estabilidad de las comunidades y la resiliencia frente al cambio climático.
Agua potable, saneamiento y salud: Garantizar agua segura y servicios de saneamiento es esencial para la salud pública y la equidad social. Investigar en esta dimensión cobra especial relevancia, porque permite avanzar en la plena realización del derecho humano al agua y al saneamiento, reconocido internacionalmente, y en el cumplimiento del ODS 6 de la Agenda 2030, orientado a garantizar la disponibilidad y gestión sostenible del agua y el saneamiento para todos.
Agua y actividades productivas: El agua es un insumo esencial para la agricultura, la energía y la industria. Su gestión no solo exige una gestión de la oferta mediante fuentes complementarias como la desalación, el reúso o la captación de agua de niebla, sino también una gestión de la demanda orientada a aumentar la eficiencia y la productividad del recurso, desacoplada del crecimiento económico y del incremento en el consumo de agua. Investigar en esta dimensión permite mejorar la eficiencia productiva, reducir conflictos entre usos y avanzar hacia una sostenibilidad económica basada en un uso más inteligente y equilibrado del recurso.
Agua y medio ambiente: El agua cumple un rol esencial en el funcionamiento de los ecosistemas, los cuales proveen servicios ecosistémicos fundamentales para la sociedad, como la regulación del clima, la recarga de acuíferos, la provisión de hábitat y la purificación natural del agua. Investigar en esta dimensión, resulta clave para comprender y proteger estas funciones, en un contexto de creciente valoración social y política del medio ambiente, donde la conservación de los ecosistemas acuáticos se reconoce como un pilar indispensable para la sostenibilidad y la adaptación frente al cambio climático.
Gobernanza y conflictividad hídrica: El logro de los avances en planificación y gestión de riesgos, agua potable y saneamiento, actividad productiva y medio ambiente requiere de una gobernanza adaptativa y participativa, capaz de articular a los distintos actores y niveles de decisión. Investigar en esta dimensión, es clave para diseñar instituciones y mecanismos que reduzcan la conflictividad, fortalezcan la legitimidad de las decisiones y permitan gestionar el agua de manera equitativa, transparente y sostenible.